Cristino Álvarez

Cristino Álvarez

Cristino Álvarez, más conocido por Caius Apicius. falleció en la tarde del viernes acompañado de su mujer Maribel Corbacho, tras una larga vida dedicada al mundo del periodismo gastronómico.Sus conocimientos enciclopédicos los vertió en artículos semanales en EFE que comenzaron el 31 de enero de 1981 y finalizaron el pasado lunes 15 de enero con ‘En blanco y negro’ sobre una mítica receta francesa para preparar la pularda con la cual le salieron lágrimas de emoción y gratitud.

Álvarez, que fue distinguido a la Mejor Labor de Fomento de la Gastronomía en la III Edición de los Premios de Gastronomía de DIARIO DE AVISOS, que en aquel momento presidía el jurado el fallecido Manuel Iglesias, fundador de estos galardones, ha sido un referente indiscutible en el mundo de la gastronomía y sus artículos, gracias a la difusión de la agencia EFE, han sido leídos y esperados cada semana por sus aficionados en todo el mundo.

Su pasión por la historia, sus conocimientos enciclopédicos, su lucha porque la Real Academia España adaptará el significado de las palabras a los tiempos actuales, su sabiduría sobre los ingredientes, materias primas y formas de elaboración le convirtieron en los últimos tres decenios en el máximo referente del periodismo gastronómico.

Nacido en La Coruña hace 70 años, compartía su amor por Galicia con Canarias. Dos territorios lejanos que comparten eso sí el amor por las papas canarias y las papatas gallegas que gozan de muy justa y merecida fama.  Cristino Álvarez, o Caius Apicius, siempre mantuvo su relación con DIARIO DE AVISOS y con la gastronomía de las Islas. Primero fue su amistad con Manuel Iglesias -ambos fueron Premio Nacional de la Real Academia de la Gastronomía por la labor periodística en diferentes ediciones- y luego tras el fallecimiento del que fuera subdirector del periódico con diferentes colaboraciones en los suplementos que se editaban con motivo de la entrega anual de los galardones de este periódico. La amistad entre ambos quedaba reflejada en las visitas que Manuel Iglesias giraba a la Recova de Santa Cruz para comprar ese saquito de papas que siempre esperaba Cristino. Descanse en paz. | José L. Conde

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