
El presidente de Familia Torres dedica un apartado a Canarias, mercado que “ha llegado a ser el más importante de España”
El presidente de Familia Torres, Miguel A. Torres Riera, a sus 84 años, ha escrito unas memorias “íntimas y generosas” que ha publicado la editorial Planeta Gastro bajo el título ‘Una vida entre viñedos, Memorias’, en las cuales describe con minuciosidad desde los recuerdos de la infancia hasta su más reciente compromiso y apuesta frente al cambio climático, al que se anticipó claramente, y como no podía ser de otra manera su paso por Canarias, un archipiélago del que siempre se sintió deudor.
Dice en el prólogo Pedro Ballesteros, Master of Wine, que “estas memorias son necesariamente incompletas, Miguel no lo ha contado todo, ni tampoco lo ha hecho todo. Su mente prodigiosa aún le depara numerosas decisiones por tomar y nuevas ideas por concebir”.
Ballesteros señala también que estas son “las memorias de la acción, aquellas que solamente pueden escribir quienes han contribuido a cambiar el mundo” y que han convertido a Miguel en una de las figuras capitales de la viticultura contemporánea.
El autor del libro cuenta mucho en su obra aunque no todo ya que deja entrever que podría haber una segunda edición. En el libro Miguel A. Torres recuerda cuando el pasado abril de 2026 tuvo el honor de recibir la Creu de Sant Jordi, una distinción que otorga la Generalitat de Cataluña, en reconocimiento a toda una trayectoria dedicada al mundo de vino, al compromiso con la sostenibilidad y a la proyección internacional de su bodega. “Fue sin duda un momento especialmente emotivo, que sentí como un reconocimiento no sólo personal, sino también colectivo a la labor de toda la familia y del equipo que nos ha acompañado a lo largo de los años”.

Y es que en sus memorias va desgranando las relaciones familiares, empezando por su padre, con quien mantuvo notables diferencias sobre el mundo vinícola; su madre; su hermano; su esposa Waltraud, “que me ha ayudado a lo largo de la toda la vida en el negocio, viajando conmigo, recibiendo clientes y periodistas, así como educando a nuestros tres hijos”, dos de los cuales siguen la estela paterna: Miguel, que asegura la continuidad de la bodega; Mireia, que ha colocado a Jean Leon en la cúspide los vinos, y Ana que es cirujana de reconocido prestigio.
En uno de los capítulos de las memorias, Miguel A. Torres desgrana la especial relación que ha tenido con Canarias a partir del año 1969 en que viajó con su esposa con el objetivo de abir negocio. Desde entonces ha seguido viajando cada año a las islas para organizar eventos con los clientes, visitar hoteles y restaurantes y, sobre todo, hacer amistades que han perdurado en el tiempo.
Destaca que con los años el mercado canario ha llegado a ser el más importante de España, motivo por el cual y como muestra de agradecimiento siempre “hemos procurado colaborar con proyecto de interés para el turismo y la ecología”. Cita por ejemplo que “tras los terribles incendios de 2007 en la zona de Anaga apoyaron la replantación de 24 hectáreas con 72.000 nuevas plantas. Más recientemente, en 2023, volvimos a colaborar en Tenerife en la reforestación de los bosques afectados por los incendios forestales”.
Rememora cuando en 1975, en tiempos de la dictadura y, tras el fusilamiento de varios miembros de ETA, se declaró en toda Europa un boicot turístico a España, con manifestaciones en las principales capitales, situación que se agravó con el terrible accidente de aviación en Los Rodeos, en el que murieron 583 personas.
Torres, en uno de sus viajes a las islas, escuchó a un hotelero que estaban intentando atraer turismo de Estados Unidos, y “contrató a dos periodistas norteamericanos para recorrer las islas y elaborar una guía turística que tuvo gran distribución”. En definitiva, Miguel A. Torres deja unas memorias para entender el mundo del vino en España. | Pepe Miranda



