
El sumiller dirigió una cata en el Island Wines Summit de ocho bodegas de Europa y demostró que en las islas está “el faro y la oportunidad” del futuro de los vinos
La cata dirigida por Josep Roca (El Celler de Can Roca, tres estrellas Michelin) impresiona no solo por la calidad de los vinos que escoge sino también por las reflexiones que acompañan su discurso que entremezclan la poesía con la enumeración de los grandes problemas que se presentan en el futuro, aunque ya están más que latentes, como la sequía, en lo concerniente a la vitivinicultura.
Y esto ha sido así en la cata inaugural del pasado domingo del Island Wines Summit, en el auditorio del hotel Taoro, organizado por Vocento Gastronomía con el Cabildo de Tenerife y Turismo de Tenerife, con cerca de 200 asistentes entre sumilleres, bodegueros, Masters of Wine de diferentes partes del mundo. Un encuentro que continuará en el futuro, según anunció Benjamín Lana, director de Vocento Gastronomía.
Josep Roca, en su intervención, defendió el espacio territorial de las islas como de concentración de conocimientos y de tradición e innovación, como demostró, a la hora de catar vinos de distinta procedencia, que son “luz, faro y oportunidad” para mostrar lo mejor del sector vinícola. Además interpeló a los asistentes para que la industria alimentaria, con sus métodos masivos de producción, no invada estos lugares que preservan nuestra historia,

Invitó a luchar contra la falta de agua y alimentos que genera el cambio climático que ha ocasionado la desaparición de la faz de la tierra de muchas vides de más de 140 años de antigüedad. El otro gran tema para lograr el relevo generacional en el sector agrícola es que se pague un “precio justo” al agricultor por la uva, tal y como ocurre de la zona de Champagne.
No podía falta tampoco en su alegato la desertización de muchas zonas del mundo, “la viña tiene sed” lo resumió con estas palabras, donde hay al lado zonas con hoteles con grandes piscinas rebosantes de agua. Esta reflexión fue acompañada con la voz desgarrada de Roca recordando las tristes muertes de varias compañeros y amigos del sector tras sufrir los daños ocasionados por la sequía.
El primer vino catado fue un Blanc du Caillou Chenin 23, de la isla de Yeu, en el oeste de Francia, del que solo se elaboraron 600 botellas, en un territorio que solo tiene 23 kilómetros cuadrados.
Le siguió un Justino’s Project Listrao Biológico 2024, elaborado en la diminuta isla de Porto Santo (Madeira), de tan solo 42 kilómetros cuadrados, con tan solo 600 botellas. No habrá producción en los dos próximos años por la sequía.
El tercero es el Arinto Dos Azores Solera, de Antonio Maçanita, que se elabora en la isla de Pico, también en las Azores, donde está renaciendo la industria vitivinícola. La viña se caracteriza por crecer entre las rocas, lo que demuestra el ingenio que despiertan las hambrunas, dice Roca.
El cuarto fue un Domaine de Kalathas 10-12 2022, de la Isla de Tinos, en Grecia, una pequeña isla que mantiene ocho habitantes en invierno y 150.000 turistas durante las estaciones cálidas. LLevan dos años sin lluvias, 5 pozos secos en la finca y al lado hoteles con piscinas llenas de agua.
El quinto vino fue el Vidonia, de Suertes del Marqués, que se reseña en el despiece.
El sexto vino fue un Motor Gold 2014, elaborado en Mallorca, por 4 Kilos Vinícola que solo salieron 800 botellas. De una gran originalidad y atrevimiento, elaborado en ánforas de 67 litros, un producto de zonas de viñedos donde hoy se expulsa a la gente del campo para atraer turismo barato, apunta Roca.
El séptimo fue un Sugrue Essex PN Crouch Valley 2022, en el sudeste de Inglaterra, un tinto elaborado con 100% pinot noir. Roca incluyó este vino porque está claro que Inglaterra es una isla, algo que nadie duda. El último fue el Pasito 2015, de la bodega Corvus Vineyards, en la isla de Bozcaada, en Turquía, un país con multitud de culturas y religiones donde hay fuertes restricciones para el consumo de alcohol. Se vinifica en ánforas de 2000 años en un país donde el consumo del vino es del 1%.

El Vidonia de La Orotava que “causa asombro cuando se le conoce”
Josep Roca apuntó a Tenerife con el quinto vino que fue un Vidonia 2016 de Suertes del Marqués, de la DO valle de La Orotava, que elabora con listán blanco su productor, Jonatan García. De este vino dijo que había registrado un viaje de ida y vuelta puesto que lo había adquirido hace años y lo tenía guardado en su restaurante, El Celler de Can Roca, y ahora lo trajo para ser degustado en este Island Wines Summit, que reunió a más de 200 sumilleres, enólogos y Master of Wine de todo el mundo.
Repartió elogios de este Vidonia entre los cuales destaca la frase de que “causa asombro cuando se le conoce” por su personalidad propia.
Roca recordó que cuando visitó la isla hace 20 años la presencia de los vinos canarios en los restaurantes y en los hoteles era mínima. Sin embargo, hoy ocupa un lugar importante por la gran evolución de estos que han vivido durante estas dos décadas. Hay que decir que esta intervención fue interrumpida por los aplausos del público a estas jornadas.
Roca subrayó el papel histórico del vino en las rutas marítimas y en el intercambio de variedades y culturas vitivinícolas. Y si hubo una frase que resume la hora y media de lección fue su convicción de que “las emociones interfieren en la calidad del vino”. | Pepe Miranda



