SAL Y PIMIENTA | José L. Conde

El steak tartar era uno de los platos clásicos del Magnolia | Foto: José L. Conde
El steak tartar era uno de los platos clásicos del Magnolia | Foto: José L. Conde

El Magnolia desaparece del mapa gastronómico de Puerto de la Cruz

Desaparece un restaurante emblemático de Puerto de la Cruz. Se trata del Magnolia, ubicado en la carretera de El Botánico y que fundó Felipe Escamilla, más conocido como ‘el payés”, fallecido en diciembre de 2010, y por cuyos salones pasaron Juan Carlos I, Adolfo Suárez, el expresidente venezolano, Rómulo Bethancourt, Lola Flores o Alfredo Kraus como atestiguaban los retratos que colgaban de las paredes de este restaurante que durante décadas mantuvo una estética similar a las películas de los años 60 ambientadas en Benidorm.

 

La merluza, uno de los platos que mimaban en el restaurante portuense | Foto: José L. Conde
La merluza, uno de los platos que mimaban en el restaurante portuense | Foto: José L. Conde

Felipe Escamilla, ‘el payés’, Hijo Adoptivo de Puerto de la Cruz en el año 2009

Felipe Escamilla, que también tuvo restaurantes en Santa Cruz o Tacoronte, hasta recalar en 1980 en Puerto de la Cruz, se especializó en la cocina catalana e internacional en el Magnolia, incluso fue nombrado Hijo Adoptivo de la ciudad turística en 2009. Catalán de nacimiento sacó adelante este negocio hasta su fallecimiento. Luego vinieron tiempos difíciles que el equipo de cocina y de sala afrontaron, no sin dificultades, hasta volver a dar con el esplendor perdido. Un cambio de propiedad, antes de la pandemia, truncó la recuperación de este local.

 

El marisco, como las zamburiñas, no faltaban en los menús navideños | Foto: José L. Conde
El marisco, como las zamburiñas, no faltaban en los menús navideños | Foto: José L. Conde

El steak tartar o las crepes suzzettes, elaborados a la vista del comensal

Buen producto y buenas elaboraciones con un equipo de sala, parte del cual está hoy en Los Limoneros, que sabía resolver un steak tartar, unas crêpes suzette o postres flambeados, tareas que están en desaparición en los comedores de los restaurantes. O simplemente recomendar un vino de aquella cava clásica. El Magnolia fue historia viva de la gastronomía portuense.

 

Jonathan y Juan Carlos Padrón | | Foto: José L. Conde
Jonathan y Juan Carlos Padrón | | Foto: José L. Conde

Álvaro Salazar y los Hermanos Padrón cocinarán en el Royal Hideaway Corales

Una temporada más, Royal Hideaway Corales Resort (Adeje) vuelve a ser epicentro gastronómico gracias la IX edición del Inspirational Chef Program Tenerife 2022. Este año será el chef jienense Álvaro Salazar, con dos estrellas Michelin en su restaurante Voro (Palma de Mallorca), quien visitará el restaurante del hotel, El Rincón de Juan Carlos, con una estrella, para cocinar junto a los Hermanos Padrón. Durante los días 6 y 7 de noviembre, Salazar trasladará su cocina “libre y sin ataduras, comprometida con su entorno y sus raíces”.

 

Álvaro Salazar
Álvaro Salazar

Una carrera meteórica que le ha llevado a tener dos estrellas Michelin

Álvaro Salazar se formó junto a chefs como José Carlos Fuentes, Sergi Arola, Benito Gómez o Francis Paniego y su carrera profesional ha sido meteórica. A los 17 años comenzó su andadura en la cocina de Tragabuches, lo que hoy es  Bardal, con dos estrellas Michelin; tras estas primeras prácticas llegaron  El Portal y Echaurren. En marzo de 2019 se instaló en Voro, donde tiene dos estrellas. Ha sido uno de los rostros visibles de la última campaña de Alimentos de España del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación que tiene como fin promover el producto local.

 

 

LA GUINDILLA

Ahora resulta que las croquetas se comen con las manos… aunque te quemes los dedos
Ahora resulta que las croquetas se comen con las manos… aunque te quemes los dedos

El servicio de sala

Llegar a una vermutería de diseño, pedir unas cañas de cerveza y unas croquetas, en este caso eran de jamón y no del bueno, hasta aquí todo va bien. ¿Quieren unos tenedores para las croquetas?, pregunta la camarera y es cuando empieza el mosqueo de los comensales. Y uno se pregunta si no hay ganas de molestarse en lavar los instrumentos para comer o es simplemente desgana, aunque no había sino una pareja más en el local, así que agobios ninguno. O que caminamos hacia atrás en todo aquello que es el servicio de sala que recae en manos de pésimos profesionales. | José L. Conde