Vinos divertidos y fáciles de beber

Loreto Pancorbo y Gabriel Morales, con algunos de sus vinos, en la tienda de Vinófilos | Foto: Sergio Méndez
Loreto Pancorbo y Gabriel Morales, con algunos de sus vinos, en la tienda de Vinófilos | Foto: Sergio Méndez

Loreto Pancorbo y Gabriel Morales son los enólogos y propietarios de la Bodega Tierra Fundida

La vida de Loreto Pancorbo (La Rioja) y Gabriel Morales (Tenerife) casi se cruza en Nueva Zelanda, pero fue en esta isla donde se encontraron estos dos enólogos que congeniaron enseguida y que tres hijos después decidieron poner en marcha su propia bodega, Tierra Fundida, en la que buscan, afirma Gabriel, “vinos con personalidad que sean divertidos, fáciles de beber, frescos y que sean también reflejo del sitio donde estamos”.

En el caso de Gabriel, “mi abuelo era bodeguero y he recibido esa herencia”, pero en la familia de Loreto nadie se dedicaba al mundo del vino hasta que ella decidió estudiar Enología por “un jefe maravilloso que hizo que me enamorara de la viticultura”.  “Cuando terminé -afirma Loreto- vi que era tan grande el mundo del vino, que había tantas variedades, tantas formas de elaborar que decidí irme a Napa Valley en Estados Unidos, luego a Nueva Zelanda y luego vine a Tenerife y de aquí no me moví”, añade a carcajadas. “Aquí fue donde nos conocimos -dice Gabriel-. Yo había estado en Nueva Zelanda, así que enseguida conectamos, aunque no habíamos coincidido allí, pero habíamos tenido vivencias parecidas”.

Algunos de los vinos que elabora la bodega Tierra Fundida | Foto: Sergio Méndez
Algunos de los vinos que elabora la bodega Tierra Fundida | Foto: Sergio Méndez

La afinidad fue tan vital que, tres hijos después y precisamente por ellos, Loreto -que trabajaba en el sur de Tenerife- y Gabriel -que llevaba 20 años trabajando para bodegas de Tenerife y Lanzarote- deciden poner en marcha su propio proyecto con la bodega. “Al final, en 2015, que es cuando nació la pequeña -cuenta Loreto-, decidimos, un poco por el tema de la conciliación empezar a elaborar vino en nuestra casa, ubicada en Los Baldíos (La Laguna), como prueba y ya al año siguiente estudiamos todo, hicimos números sobre la viabilidad del proyecto y en 2017 ya decidimos empezar con las obras y sacamos ese mismo año el primer vino embotellado, que fue nominado por la Guía Peñín”.

Al nombre, Tierra Fundida, llegaron gracias a unos amigos y tras buscar una conexión volcánica entre la tierra donde viven y los vinos que elaboran. La bodega tiene dos líneas de vino. “Una que, digamos, es la que elaboramos todos los años, el vino de finca, y luego, cada año hacemos vinos diferentes, los vamos modificando un poquito en función de la añada para optimizar esas uvas de una forma diferente”, señala Loreto. Y Gabriel añade que “buscamos siempre vinos con personalidad que sean divertidos, fáciles de beber, frescos y que sean también reflejo del sitio donde estamos. Al final trabajamos de una forma sostenible; en la bodega no utilizamos maquinaria, todo es manual, no consumimos energía… Evidentemente intervenimos en el vino, pero lo que queremos es respetar al máximo la uva y las peculiaridades de cada finca”.

El vino lo elaboran con variedades locales de fincas de Los Realejos y Tacoronte. Listán blanco, albillo, y verdello cuando hablamos de vino blanco, y en listán negro, castellana y negramoll mayoritariamente y vijariego negro en Los Realejos. Loreto apunta que “normalmente el baboso siempre lo vendíamos, pero este año sólo hemos hecho 225 litros y lo hemos mezclado con verdello y ha salido un baboso muy interesante porque lo cogimos con poca graduación alcohólica”.

Finca Cercado del Pino, en Los Realejos | Foto: Tierra Fundida
Finca Cercado del Pino, en Los Realejos | Foto: Tierra Fundida

Como a todos, las consecuencias de la COVID-19 les ha afectado. Según Gabriel, “se nos ha parado un poco el tema de la comercialización. Esperábamos haber crecido un poco más, pero, afortunadamente, todos los vinos que hacemos son vinos que tienen buena evolución en botella, así que pensamos que el tiempo les ayuda y mejorarán”.

Loreto, que además se está preparando para obtener el título de Master of Wine, aprovecha para lanzar una indirecta: “Nos ha ayudado también no sacar vinos antes de tiempo y que ahora cuando lleguen a las manos del consumidor lo hagan en un momento estupendo”, así que Gabriel coge el guante y admite que “esa era una de las peleas que teníamos siempre porque Loreto, como riojana, siempre quería guardar los vinos y yo quería sacarlos. Porque al final esto es un negocio”, una afirmación que termina con los dos riendo a carcajadas.

Pero Loreto no cede y asegura que “ahora mismo tenemos una negramoll de la finca Fray Diego, que es la mejor negramoll que tenemos, y este año fue muy buena en esa finca. Hay dos barricas de ese vino que yo sé que en diez años va a estar impresionante”. | José L. Conde