Una caña con sabor dulce

La caña se enfarda en montones de entre 20 y 30 kilos, que son trasladados a los molinos para evitar su secado | Foto: José L. Conde
La caña se enfarda en montones de entre 20 y 30 kilos, que son trasladados a los molinos para evitar su secado | Foto: José L. Conde

La destilería Ron Arehucas, ubicada en el municipio grancanario de Arucas, ha comenzado la zafra, que se realiza de manera artesanal, en sus plantaciones

La destilería Ron Arehucas (Gran Canaria) ha comenzado un año más el proceso de recogida de la caña de azúcar, un periodo que durará dos meses, que con el paso de los años se transformará en ron. La zafra se realiza de manera artesanal en plantaciones de la propia empresa que están ubicadas en las proximidades de la fábrica.

Hay una leyenda popular que afirma que hay dos motivos para visitar Arucas: una de ellas es la impresionante parroquia matriz de San Juan Bautista, conocida como la Catedral, ubicada en el casco histórico, y la otra es la destilería de ron Arehucas, en una de las cuales habita Dios y en la otra el demonio. “Ahora cada uno tendrá que decidir en cuál reside cada uno de ellos”, dice la leyenda.

La zafra se realiza de manera artesanal en plantaciones de la propia empresa | Foto: José L. Conde
La zafra se realiza de manera artesanal en plantaciones de la propia empresa | Foto: José L. Conde

La recogida de la caña, que se realiza en las plantaciones que la destilería posee en Arucas, comienza en primavera, aunque este año se ha adelantado una semana. Tras un año de cuidados, y con la caña crecida, expertos agricultores cortan la planta, limpian las hojas y la enfardan en montones de entre 20 y 30 kilos, que son trasladados a los molinos para evitar su secado. Tras la molienda se obtiene como resultado el guarapo o jugo de caña, que contiene unos seis grados de alcohol. A continuación, el vino se destila y se introduce en barricas de roble, donde se añeja. Luego pasan a otra nave, donde hay más de 4.500 toneles de roble blanco americano, para su envejecimiento y embotellado final. La destilería produce anualmente 3.500.000 botellas de 20 variedades de producto: 9 rones y 11 cremas y licores.

Las barricas donde descansan los rones han sido rubricadas por algunos artistas, entre ellos martín Chirino | Foto: José L. Conde
Las barricas donde descansan los rones han sido rubricadas por algunos artistas, entre ellos martín Chirino | Foto: José L. Conde

Caminar entre las barricas donde descansan los rones es todo un lujo. Trescientas de ellas han sido dedicadas por personalidades que han visitado las instalaciones, como los reyes eméritos, Juan Carlos y Sofía; el canciller de Alemania Occidental, y Premio Nobel de la Paz, Willy Brandt; César Manrique, Pepe Dámaso o el recientemente fallecido Martín Chirino, que plasmó una de sus famosas espirales. César Arencibia, relaciones públicas, dice que los comienzos de la destilería están datados en 1884 como La Fábrica de San Pedro, que se dedicaba fundamentalmente a la producción de azúcar y, en menor medida, a la elaboración de aguardientes de caña y ron, que le hizo valedora del título de Proveedores de la Real Casa y Corte Española, concedido por la reina regente María Cristina de Austria. Pero el verdadero impulso fue en la década de los años 40 del pasado siglo con Alfredo Martín Reyes como gestor. Hoy es la tercera generación la que dirige la empresa.

La actual denominación surge de una prohibición de la época, según la cual un producto no podía denominarse igual que la ciudad donde se elaboraba, y al no poder llamarse Ron Arucas, como quería la familia Martín Reyes, se utilizó el antiguo nombre de la ciudad: Arehucas. | José L. Conde

La recogida de la caña de azúcar se ha adelantado una semana este año | Foto: José L. Conde
La recogida de la caña de azúcar se ha adelantado una semana este año | Foto: José L. Conde