Cocineros de levadura

Esther Pérez Peña y Daniel Mayato en su microcervecería | Foto: Gustavo Reneses
Esther Pérez Peña y Daniel Mayato en su microcervecería | Foto: Gustavo Reneses

Chutney elabora una cerveza artesanal en la que dan la cara los ladrones de bancos

Todo empezó con un regalo de Reyes diferente: un kit para hacer cerveza en lugar de las típicas camisas, corbatas y carteras. Lo que en principio no era más que un juego se ha convertido, poco tiempo después, en el medio de vida de Esther Pérez Peña y Daniel Mayato que ya comercializan su primera cerveza artesanal: Chutney.

El nombre surgió de la afición de ambos por la cocina y porque, aseguran, “al fin y al cabo cocinamos para las levaduras” una ‘salsa’ que les recordó al chutney. Porque de eso se trata, de preparar con variedades de cebada, malta y lúpulo un guiso que la levadura transformará luego en cerveza.

La profesión de Daniel, diseñador, hizo el resto a la hora de elegir una etiqueta con la que identificar la cerveza artesanal. Seleccionó la imagen de ladrones de bancos, un guiño al enfado que muchos ciudadanos tienen contra las entidades bancarias a causa de la crisis que llevó a Esther al paro y al propio Daniel a la escasez de trabajo.

Dicho así parece fácil, pero no lo es. Daniel y Esther son autodidactas y se apuntaron a crear una micro cervecería como modo de vida tras conocer el auge de las cervezas artesanas en Estados Unidos y Europa. Ellos mismos diseñaron la “fábrica”, se pusieron manos a la obra y dieron a probar el resultado a los amigos. Les gustó y a partir de ahí empezaron a producir y a vender cerveza.

El proceso requiere una técnica laboriosa y unos tiempos que hay que respetar para que el producto final sea el adecuado, independientemente de las mezclas y los añadidos de especias, cacao incluso, que le da un toque distinto a cada una de las cervezas, ya sea tipo ale o lager (alta o baja fermentación, respectivamente). La rubia de Chutney se ha conseguido con la mezcla de tres variedades de lúpulo y la negra con otras variedades de lúpulo y cacao puro.

Elaboración artesanal. El proceso necesita cinco días de fermentación, quince días de maduración y, tras el embotellado, aguardar un mes y medio antes de estar lista para su consumo.

Daniel y Esther destacan que es una cerveza que no ha sido pasteurizada ni filtrada y recomienda que esté refrigerada hasta su consumo “para mantener la mayor calidad posible” de sus cervezas elaboradas de manera artesanal.

La principal dificultad, para variar, ha sido lidiar hasta con siete administraciones públicas distintas con normativa a veces contradictoria pero, aseguran, “si le pones mucha pasión y ganas esto sale adelante”. Y tanto. Ahora tienen una producción de 300 litros quincenales, es decir, un millar de botellas que comercializan, sobre todo, en el área de Santa Cruz y La Laguna. También se pueden hacer los pedidos a través de su página en Facebook o en el teléfono 630467686.

Los ladrones beben cerveza. Willie Sutton es la cara de la cerveza rubia de Chutney. La etiqueta relata que “cuando el juez le preguntó a Sutton porqué robaba bancos, él lo miró sorprendido y respondió porque es allí donde está el dinero”. La nota de cata nos indica que es una cerveza tipo Ale americana con un cuerpo medio y color entre dorado y ámbar, la turbidez se aprecia sólo a baja temperatura. Los lúpulos americanos Cascade entregan notas florales y cítricas persistentes en nariz y boca, amargor, sabor y aroma se integran de forma equilibrada, espuma blanca duradera que se adhiere al vaso y carbónico de moderado a bajo.

La negra se “apoda” Albert Spaggiari, quien protagonizó el mayor robo de la historia de Francia en la sucursal principal del Banco Societé Generale de Niza. Hecho esto, Spaggiari mandó a uno de sus secuaces a comprar vino y comida y celebraron un banquete en el interior de la caja fuerte. La nota de cata la define como una cerveza Stout tipo ale, muy oscura con tonos rojizos, cuerpo medio ligeramente oleosa, en nariz se muestra fresca con aromas torrefactos de café, cacao y frutos secos en boca es compleja, se confirman los torrefactos en el sabor, además de los tostados y acaramelados con algo de dulzor, regaliz y chocolate, los tonos herbáceos corresponden al lúpulo inglés Challenger. Moderado amargor,  espuma marfil persistente, carbónico de moderado a bajo. | M. Villalba