El M.B y Kabuki de Abama pasan a la historia

mbTres estrellas Michelin. Ni más ni menos. Un logro que se podría calificar de histórico para la gastronomía de Tenerife. Este año los premios de la famosa guía roja, que fueron entregados por su presidente, Michel Ellis, en un entrañable y emotivo acto celebrado en el Museo Guggenheim Bilbao, han traído la suerte a la isla de Tenerife y, más concretamente, al hotel Abama de Guía de Isora, que alberga los dos restaurantes premiados, el M.B de Martín Berasategui, que obtiene la segunda estrella, y el japonés Kabuki, que renueva el preciado galardón.

Todo un éxito y un reconocimiento al esfuerzo, trabajo, tesón y entrega de dos equipos, comandados por el vasco Erlantz Gorostiza y el tinerfeño Daniel Franco, un sushiman que ama su trabajo y conoce a la perfección la cocina oriental que defienden los propietarios de la cadena de restaurantes Kabuki, Ricardo Sanz y José Antonio Aparicio. También los premios de gastronomía del grupo de comunicación DIARIO DE AVISOS han ido confirmando la evolución hacia la excelencia de estos galardonados que han recaido en sucesivas ediciones en los propios restaurantes y en Erlantz Gorostiza, Daniel Franco o Roberto Castro, como jefe de sala del M.B Estas tres estrellas también suponen la culminación de un proyecto de Tropical Hoteles, del grupo Timón, filial de PRISA, que desde que empezó en Playa de las Américas con el hotel Jardín Tropical, y su restaurante El Patio, con el chef Juan Gálvez, logró brillar con luz propia en el firmamento de la guía roja francesa. Ahora es el Abama, un golf&spa resort del mismo grupo, el que recoge este importante testigo para la gastronomía de Tenerife que avala una trayectoria y una apuesta por un turismo de calidad.

La alegría que se vivía la noche del miércoles en el hotel bien podría resumirse en las palabras de Martín Berasategui, quien se posiciona como el cocinero español con más estrellas, es “el éxito del trabajo en equipo, somos gente que amamos el oficio y que estamos consagrados en cuerpo y alma a la cocina. Es un premio al trabajo, al entusiasmo a la perseverancia, al sudor y a la autenticidad”. Sin duda estas medallas atraen a un turismo especializado en el mundo culinario que no solo quiere conocer los restaurantes del Abama sino que visita otros ubicados en la isla, que luego difunden en sus países de origen, los mercados y mercadillos, y que se interesa por todo lo relacionado con el mundo culinario. De ahí la importancia que todos los sectores privados y públicos se impliquen dado el interés y atractivo que supone vincular la imagen turística de Tenerife a sus señas de identidad, su cultura y sus gastronomías. Porque ahora saborea Tenerife es mucho más que un slogan o reclamo turístico. | José L. Conde