Para que no digas ¡nunca mais!

 

El marisco no podía faltar | Foto: J.L.C.
El marisco no podía faltar | Foto: J.L.C.

Casa Durán, de Vigo, cocina hasta mañana, sábado, en El Corte Inglés de Tres de Mayo

Decía el famoso escritor, periodistas y crítico gastronómico, Néstor Luján, que Galicia es una “tierra viciosa de pescados y mariscos”, pero se le olvidó añadir a esta frase que también sus carnes y verduras son excelentes como lo ha demostrado esta semana el restaurante vigués Casa Durán en el centro comercial El Corte Inglés de la avenida Tres de Mayo. Mauro Durán, propietario del establecimiento ubicado en la Playa Canido y que acaba de cumplir 25 años, nos ha traido una muy buena materia prima, tanto de crustáceos como de moluscos, como de carnes gallegas excepcionales.

Durán, que vino acompañado de su chef, ha ofrecido a los clientes del restaurante de El Corte Inglés durante esta semana variedad de marisco entre los que se encontraban magníficas cigalas, percebes, almejas, vieiras, navajas o mejillones. Seleccionadas y traídas especialmente para estas jornadas gastronómicas por el propietario del establecimiento.

En cuanto a entrantes la especialidad de la casa empanada de xoubas (sardina pequeña), pulpo a la gallega, calamares fritos o chipirones encebollados.

En cuando a pescados caldeirada Durán (rape y rodaballo con patata panadera), cazuela de la abuela (rape, vieira, papas y huevo) tampoco podía faltar el lenguado de la ría, rodaballo de costa o lubina de anzuelo.

El plato fuerte de la carta son las carnes: chuleta de ternera, jarrete y solomillo de vaca gallega con tetilla de Arzúa, este último una auténtica delicia de cómo Galicia no son sólo los productos  procedentes del mar.

Durán también elaboró postres marcadamente gallegos como la tartaleta d queso, filloas, bien con crema o flambeada con queimada y tocinillo de cielo.

Los vinos elegidos para maridar estos sabrosos platos fueron dos albariños, marcadamente distintos de las bodegas de Santiago Ruiz y de Fillaboa. Para acompañar las carnes, un tinto Lalama, de la Ribeira Sacra, elaborado con  uva mencía  (90%) y garnacha (10%), por una bodega joven que trabaja artesanalmente las viñas, algunas de las cuales llegan a tener hasta cien años de antigüedad.

Durán, que ya conocía las isla de Tenerife por su afición al mundo de la pesca, es la segunda generación de este proyecto familiar gastronómico. En sus orígenes el padre pescada lo que luego la madre cocinaba, buenhacer que ha asumido ahora el hijo.

Mauro Durán, campechano y cercano en el trato, se le ve comprometido con los productos de sus tierra, bien sean mariscos, carnes, vinos o cualquier otro producto, que defiende a capa y espada y con los proyectos de restauración de Vigo para salir adelante con esta crisis. El mismo eligió un menú de presentación a los medios de comunicación que fue suficiente para no decir jamás ¡nunca mais! lo repetiré. | José L. Conde