Cortxo, un nuevo concepto de gastronomía

 

En el diseño del establecimiento se han utilizado 100.000 tapones

Cortxo gastrobar ha abierto sus puertas en la plaza Irineo González, en el centro de Santa Cruz de Tenerife, una apuesta creativa y sana, con una amplia variedad de pintxos, ensaladas y tapas, elaboradas con productos de calidad, frescos y de temporada a precios populares, según señalan los promotores de esta iniciativa que nace de la mano del arquitecto Guillermo Díaz, director del proyecto y del plan de dinamización, el empresario Alberto Molowny, gerente, y el chef Pablo Molowny, jefe de cocina de la cadena Hoteles Room-Mate, y que será el supervisor de la cocina de Cortxo.

Según el dossier de prensa “con esta estructura societaria se decide pone en marcha Cortxo, donde la identidad, calidad y dinamismo son sus principios fundamentales, atendiendo a las nuevas demandas sociales que impone la actual situación económica de nuestro contexto”. Además señalan que buscar ser “una empresa innovadora y ofrecer experiencias gastronómicas. Con este proyecto se busca fomentar y desarrollar la dinamización con el fin de recuperar la animación de las principales calles santacruceras”.

En cuanto al aspecto gastronómico la propuesta que realizan está basada en franjas horarias con almuerzos con una diversas de ensaladas de productos frescos, además de apostar por el formato “take and go” para aquellos que no tienen tiempo, sin olvidar las tapas de alta calidad y de los pintxos inspirados en el estilo de la tascas de San Sebastián, en el País Vasco, pero siempre con productos canarios.

En las cenas se ofrecerá una gran variedad de pintxos a un precio entre 1,5 y 2,5 euros, además de tener una carta predeterminada. El mundo del vino también tendrá su importancia al servir copas acompañadas por un aperitivo.

Los propietarios han fijado la clave horaria, entre las 16.30 y las 23.00 horas, como la clave del éxito con la organización de actividades diversas para dinamizar la plaza Irineo González.

Hay que señalar que al frente de la cocina se encuentra Pablo Gaspar, que se ha formado con Martín Berasategui, y trabajado en el Abama y El Silbo Gomero. Pablo Molowny, socio de la empresa, será el chef supervisor.

La cocina del gastrobar está totalmente acristalada tipo show-coock de tal manera que los viandantes y clientes pueden apreciar la elaboración de los platos con el fin de transmitir transparencia en el trabajo realizado en los fogones.

Sin embargo, la singularidad del local se encuentra en que se han reutilizado 100.000 tapones de corcho para la decoración del local, el mobiliario y las mesas de la terraza.