Las ostras y el verano

Imagen: Ostra de Asturias

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Nuestros abuelos lo tenían muy claro: no había que comer marisco aquellos meses que no tenían erre, es decir, de abril a septiembre; la prevención se refería al marisco en general, pero se dirigía más específicamente a los moluscos bivalvos y, sobre todo, a las ostras: no se podían comer ostras en verano.

Hoy, la sabiduría popular, las creencias (y experiencias) de nuestros abuelos, no gozan de demasiado predicamento. Nos hemos vuelto muy escépticos ante esos consejos, y no creemos más que en lo que podemos ver en Internet, especialmente en la venerada Wikipedia, de la que lo menos que se puede decir es aquello de “fíate y no corras, verás”.

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En verano, sardinas a la brasa

Imagen: alimentacion.es

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Siempre he pensado que el catalán Josep Pla y los gallegos Julio Camba y Álvaro Cunqueiro son algunas de las máximas figuras de la literatura gastronómica; seguramente es así porque también lo fueron de la literatura sin apellido: grandes escritores, que, además, se ocuparon de asuntos gastronómicos.

Los tres dedican alabanzas a una joya de los mares: la sardina. Pla estima que es “el mejor pez comestible de todos”; Camba, que “una sardina, una sola, es todo el mar”. Cunqueiro se limita a proclamar que “la sardina asada es uno de los grandes bocados de las meriendas de verano en la Galicia marinera”.

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De Alejandría a Manhattan: extravagantes

Imagen: quecomerdonde

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Cuenta Cayo Plinio Segundo, más conocido como Plinio el Viejo, que la reina Cleopatra, por ganar una apuesta a su amante Marco Antonio, llegó a disolver en vinagre una perla valorada en cinco millones de sestercios… y a beberse la disolución.

Plinio, que murió durante la erupción del Vesubio que destruyó Pompeya y Herculano en el año 79, cuenta esta anécdota en su monumental “Naturalis Historia”, un compendio del saber de la época, más allá de lo que hoy entenderíamos por Ciencias Naturales. Ah: digamos, para hacernos una idea, que un sestercio de tiempos de Vespasiano equivaldría hoy a una cantidad comprendida entre 1,3 y 1,5 euros, según la fuente a que se acuda.

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