Potaje de bacalao, una receta familiar | Foto: J. L. Conde

Potaje de bacalao, una receta familiar | Foto: J. L. Conde

Estamos en Semana Santa que, a diferencia de la Cuaresma, sí que tiene una fuerte presencia en nuestra vida actual”, como escribió Caius Apicius.

Es el momento de desempolvar el viejo recetario católico previsto para estos días de ayuno y abstinencia de comer carne como “manda la Santa Madre Iglesia”, aunque cada vez parece que manda menos o tiene menos seguidores.  Bien es verdad que las costumbres han cambiado  hasta el extremo incluso de que, por primera vez en la historia de nuestra corta democracia, una campaña electoral entra de lleno en este periodo casi vacacional, algo impensable para aquellos que vivieron la Semana Santa con cierre patronal el viernes santo de restaurantes,  bares, cines, teatros y todo aquello que oliera a diversión, o los largos días en que Radio Nacional de España solo emitía música clásica y la televisión nos martirizaba con películas de tinte religioso.

Pero si algo ha sobrevivido, para cristianos o no, es el recetario que paradójicamente se ha generado para tiempos de ayuno y abstinencia y que encumbra un producto por excelencia que es el bacalao en salazón y una forma prepararlo como es el potaje de vigilia o de cuaresma. Un sencillo guiso elaborado con garbanzos, espinacas y poco más. Por supuesto, plato único que se acompañará con las tradicionales torrijas, leche frita y roscos. | José L. Conde

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