La industria organiza catas de vino en lugares como el Reino Unido, donde el "sofisticado" estilo del sabor japonés gana cada vez más adeptos | Foto: Japan Brand

La industria organiza catas de vino en lugares como el Reino Unido, donde el “sofisticado” estilo del sabor japonés gana cada vez más adeptos | Foto: Japan Brand

La estrella es sin duda la Koshu, una uva autóctona cuya gruesa piel consigue soportar las inclemencias del tiempo, y la única a partir de la cual se fabrica un vino blanco

Tras conquistar paladares de todo el mundo con el sushi, Japón quiere popularizar ahora los delicados vinos obtenidos a partir de su uva autóctona Koshu, como complemento ideal para la cocina nipona.

“Queda un largo camino, pero los extranjeros comienzan a entender el sabor japonés”, explica Ayana Misawa, enóloga que forma parte de la quinta generación de una familia dedicada a la producción de vino desde hace 120 años.

Rodeada por montañas en el centro del archipiélago japonés se encuentra Yamanashi, una región que ha aprovechado las largas horas de sol y su aislamiento de la humedad marina para convertirse en una de las principales áreas agricultoras del país.

Esta área de Japón destaca precisamente por ser la mayor en producción vinícola y la primera en cultivo de uva, con unas 48.000 toneladas anuales que representan el 25 % del total nacional, según datos del Gobierno regional.

El color oficial de Katsunuma es el morado, por la distintiva tonalidad de la uva | Foto: Japan Brand

El color oficial de Katsunuma es el morado, por la distintiva tonalidad de la uva | Foto: Japan Brand

Sus viticultores se especializan en diversas variedades de esta fruta, pero la estrella es sin duda la Koshu, una uva autóctona cuya gruesa piel consigue soportar las inclemencias del tiempo, y la única a partir de la cual se fabrica un vino blanco que recibe el mismo nombre.

La pequeña localidad de Katsunuma, en el corazón de la región, está especializada en la producción del vino Koshu, que “recientemente ha comenzado a ser apreciado como estándar a nivel internacional”, sostiene Misawa, cuya empresa familiar, Grace Wine, cultiva 16 hectáreas de vides.

Hoy en día, las 80 bodegas ubicadas en Yamanashi acumulan un tercio de la producción vinícola nacional. De estas, la mitad se encuentran en este pueblo donde la mayoría de los habitantes, el 70%, se dedica a la fabricación de esta bebida.

El color oficial de Katsunuma es el morado, por la distintiva tonalidad de la uva, y las imágenes de esta fruta se pueden ver en carteles, estaciones de autobús, tapas de alcantarillado y relieves en las calles. Hectáreas de viñedos y pequeñas parcelas adjuntas a la mayoría de las casas conviven en esta localidad que vive de la uva.

Hacer crecer las vides no es tarea fácil en este país, donde las temporadas de fuertes lluvias perjudican la viticultura. Sin embargo, los negocios de Katsunuma están decididos a cultivar sus propios frutos y no recurrir al vino a granel importado: “Solo usamos uvas de esta región”, asegura la experta.

Las 80 bodegas ubicadas en Yamanashi acumulan un tercio de la producción vinícola nacional | Foto: The Drink Business

Las 80 bodegas ubicadas en Yamanashi acumulan un tercio de la producción vinícola nacional | Foto: The Drink Business

Por su sabor “delicado y sutil”, Misawa lamenta que “a veces es muy difícil convencer a la gente de que lo aprecie”, pero precisa que la gran afinidad del Koshu con la comida japonesa ha despertado el interés de los consumidores.

“Hace treinta años se consumía principalmente en el mercado local, en esta región. Hoy en día se bebe mucho en Tokio, una ciudad muy gastronómica, y también se exporta a países europeos”, precisa la enóloga.

De los 150 kilolitros que la empresa Grace Wine produce cada año, un 15% se exporta principalmente al Reino Unido, pero también a Suecia, Dinamarca, Finlandia, Bélgica y países asiáticos como Singapur o Taiwán.

Pequeños y grandes productores de la región tienen la mirada puesta en el extranjero, donde la comida nipona ya halló su hueco hace años, algo que ahora esperan complementar con sus vinos.

En 2016, la circulación de botellas cien por cien niponas aumentó un 3,7%, según datos de la Agencia Tributaria Nacional, mientras que las exportaciones subieron hasta los 15.849 kilolitros, un 5,6% más que el año anterior.

Koshu es una uva autóctona cuya gruesa piel consigue soportar las inclemencias del tiempo | Foto: Foodie Hong Kong

Koshu es una uva autóctona cuya gruesa piel consigue soportar las inclemencias del tiempo | Foto: Foodie Hong Kong

Cada octubre, Katsunuma acoge a miles de personas en el Festival de la Uva, un evento anual para agradecer la vendimia en el que se ofrecen catas de vino y uva gratuitas para atraer al público.

Asimismo, la industria organiza catas de vino en lugares como el Reino Unido, donde el “sofisticado” estilo del sabor japonés gana cada vez más adeptos, y participa en ferias y certámenes para promocionarlo.

El Koshu de Grace Wine ha sido galardonado en cinco ocasiones con el premio internacional de vino Decanter, uno de los concursos de catas más reconocidos a nivel global, y “se vende muy bien” tanto a nivel nacional como más allá del océano, indica Misawa.

Cada vez más amantes del vino de todo el mundo se desplazan a Katsunuma atraídos por la variedad típica de esta zona, cuya denominación de origen está protegida desde 2013 por el Gobierno japonés.

“No todos los países tienen su propia variedad de uva. Somos afortunados de tener Koshu en nuestra región”, asegura esta enóloga, para quien el encanto del vino que se fabrica en Katsunuma reside, precisamente, en su esencia puramente japonesa. | Nora Olivé | EFEAGRO

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