Blanca Nieves Yanes Guzmán, con su hijo Seve Díaz, en el comedor de su restaurante | Foto: J. L. Conde

Blanca Nieves Yanes Guzmán, con su hijo Seve Díaz, en el comedor de su restaurante | Foto: J. L. Conde

Blanca Nieves Yanes Guzmán, del portuense barrio de Punta Brava, hubiera preferido que su hijo Seve Díaz hubiera continuado con el oficio de guitarrista

Blanca Nieves Yanes Guzmán responde contundente cuando se le pregunta qué sensaciones vivió cuando su hijo, Seve Díaz, le dijo que quería dedicarse al mundo de la gastronomía: “A mí nunca me dijo que quería ser cocinero. Yo misma estoy sorprendida”. 

Esta madre de 71 años y que ha vivido muchos años en el barrio portuense de Punta Brava nos espera, nerviosa ante la entrevista, en el restaurante de su hijo, El Taller de Seve Díaz, en la calle San Felipe, número 32 próxima a la plaza de El Charco.

“Hoy en día se tira mucha comida y yo no puedo con eso”, afirma | Foto: J. L. Conde

“Hoy en día se tira mucha comida y yo no puedo con eso”, afirma | Foto: J. L. Conde

Blanca Nieves Yanes no olvida que su hijo nunca le dijo que quería dedicarse al mundo de la cocina, más bien pensó que lo suyo era tocar la guitarra, “que se le daba muy bien”. Entre sus recuerdos enseguida cita una vez que la periodista Pepa Fernández, de RNE, organizó su programa de los fines de semana ‘No es un día cualquiera’ en el Puerto de la Cruz y la emoción que sintió cuando vio a Seve Díaz tocando la guitarra junto a los timplistas Benito Cabrera y Miguel Ángel Negrín, ya fallecido.

La madre del chef todavía continúa siendo una devota de esta periodista porque “yo todos los días pongo la radio y veo la televisión para enterarme de lo que pasa en el mundo”, nos cuenta. “Eso sí en cuanto llegan mis hijos, que son 7, o los nietos que suman 11, ya me dedico a prepararles un plato de comida, un bocadillo o cualquier otra cosa. Yo voy cogiendo de aquí y de allá, y me hago mis platitos”. Seve Díaz corrobora la versión de su madre de que siempre los ha mimado mucho, aunque ella replica que “mimado, no, pero tratarlos bien sí”.

Blanca pensó que lo de su hijo era tocar la guitarra, “que se le daba muy bien” | Foto: J. L. Conde

Blanca pensó que lo de su hijo era tocar la guitarra, “que se le daba muy bien” | Foto: J. L. Conde

Aunque su hijo nunca le dijo que quería ser cocinero, ella hubiera preferido que se dedicara al mundo de la música en la creencia de que tendría más seguridad laboral y económica que el mundo de la restauración. “Es que me entra una especie de angustia cuando veo   que un restaurante conlleva muchos gastos de alquiler, de compra de electrodomésticos, personal, compras de comida y claro todo eso hay que pagarlo y hoy la vida está muy difícil”.

Dice que la profesión de cocinero conlleva muchas horas de trabajo y que especialmente los domingos y días festivos y que es muy sacrificado”,

A Blanca Nieves se la ve muy apañada en la casa donde vive en Punta Brava “aunque a veces me pierdo” y todavía sigue haciendo de cocinar “y muy bien”, añade su hijo. Los platos que prepara en su casa, es la “comida de mis padres y abuelos” tales como potajes, garbanzos, pescados escaldones y gofio”. “No necesito mucho, con pocas cosas doy de comer y a mucha gente. Hoy en día se tira mucha comida y yo no puedo con eso”, afirma.

Seve Díaz si quiere que su madre aproveche ahora para disfrutar y viajar a Italia, pero ella dice que los aviones le dan miedo, que es antinatural que  aguante en el aire algo que pesa tantas toneladas. Miro Callejeros y ya he visto ese país”. | José L. Conde

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