Annia González Pérez, con su hijo Abel Ferrándiz, chef del restaurante Compartir QBA | Foto: J.L. Conde

Annia González Pérez, con su hijo Abel Ferrándiz, chef del restaurante Compartir QBA | Foto: J.L. Conde

Annia González Pérez dice que su hijo Abel Ferrándiz, del restaurante Compartir QBA, hereda las habilidades culinarias de su abuelo que regentaba una pastelería en Cuba

Annia González Pérez no oculta el amor y la devoción que siente por su hijo el chef Abel Ferrándiz del restaurante Compartir QBA, ubicado de la avenida Marítima de Candelaria.

Afirma que aunque es “muy crítica” y “no es que tenga amor de madre, pero me gustan todos sus platos” y empieza a citar elaboraciones como el bacalao, el cochinillo o el pulpo “que captura un amigo nuestro en el litoral de Fasnia y que tiene mucho sabor”, dice.

Annia dice que en Abel “está toda la herencia de mi abuelo, que fue dulcero y pastelero en Cuba” | Foto: J.L. Conde

Annia dice que en Abel “está toda la herencia de mi abuelo, que fue dulcero y pastelero en Cuba” | Foto: J.L. Conde

Abel, que nació en Cuba pero a los 6 años ya estaba en Tenerife,  y su madre Annia son puntuales a la cita para la entrevista en el restaurante Compartir QBA y no disfrazan la complicidad que hay entre ellos. Annia González recuerda la pronta vocación y determinación de su hijo, que ya con 14 años tenía bien claro que quería ser cocinero. “Ahí está toda la herencia de mi abuelo, que fue dulcero y pastelero en Cuba, tras abandonar España cuando la guerra civil, como tantas otras familias”, señala.

Los recuerdos se amontonan en la mente de Annia quien muestra algunas fotografías que adornan las paredes del restaurante y que recogen momentos vividos en Cuba. En las mismas aparece su abuelo con dos tartas enormes, elaboradas todas con merengue, “no como las que se hacen ahora”, con motivo de la celebración de la tradición  “de los 15 de las chicas”. “Mi abuelo era un maestro increíble en su trabajo”, afirma.

“Abel siempre está creando, imaginando nuevos platos que va plasmando en un folio”, asegura su madre | Foto: J.L. Conde

“Abel siempre está creando, imaginando nuevos platos que va plasmando en un folio”, asegura su madre | Foto: J.L. Conde

Volviendo a su hijo, nos cuenta que cuando terminó los estudios en el Hotel Escuela aún no tenía los 18 años edad, “me llamó por teléfono uno de sus profesores, Marcelino, cuya familia regentaba el restaurante Can Poldo, con una estrella Michelin, en Playa de Aro, en Girona, para que continuara  allí su aprendizaje. “Si confías en mí, quiero hacer con tu hijo lo que hice con los míos para que adquiera buen talante de cocinero”, me comentó el profesor aunque “yo estaba un poco asustada por que todavía era menor de edad”.

Lo cierto es que marchó para Gerona a continuar aprendiendo “algo que yo le estoy eternamente agradecida”. Luego ha continuado su formación en el restaurante El Bohío, de Pepe Rodríguez, el popular chef  y jurado del programa  televisivo MasterChef; Bahía del Duque, y en el restaurante M.B en la etapa de Paolo Casagrande, en el hotel Abama de Guía de Isora. “Abel siempre está creando, imaginando nuevos platos que va plasmando en un folio y luego me explica qué nueva elaboración quiere ofrecer a sus comensales.

Compartir QBA (iniciales que responden a Cuba), fue el primer negocio que montó Abel Ferrándiz en Candelaria; luego lo abrió en La Laguna y ahora ha vuelto a la Villa Mariana, con una clientela que le ha seguido, fiel a este gastrobar. La madre se queja de la falta de ayudas para los jóvenes que quieren emprender y las innumerables trabas que “hay, pero hay que darle gracias a Dios o a quien sea, pero le ha ido bien”, señala. | José L. Conde

Share