Plato roto | Imagen: forgottenraven.wordpress.com

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La restauración se queja cada día más de los numerosos tranques que les dan muchos clientes, cuestión que se acrecienta durante el periodo navideño.

Es raro quien no tiene alguna anécdota que contar. Una de ellas ocurrió el mismo día de Reyes, en el que un grupo de ocho personas había reservado para almorzar, pero a última hora decidió no ir, quizás porque el día amaneció frío y lluvioso. Otro contaba con una mesa para unas quince personas que al final no se presentaron, ni tampoco respondieron a las llamadas previas para confirmar.

Otro ejemplo curioso es un cliente fiel que siempre escoge un día concreto de la semana, pero que luego hace un no show (no aparecer), que es como se han denominado estas situaciones. Mientras, los restaurantes se ven obligados a rechazar a clientes que llaman o acuden al local, con la excusa de que están a tope sin estarlo. Estos inconvenientes conllevan desajustes en la gestión del restaurante, pérdidas económicas y de alimentos que van directamente a la basura.

La preocupación cada día cunde más y ya hay establecimientos que mantienen listas negras de clientes que reiteran esta actitud. Otra solución que se plantea es la de abonar una cantidad -vía tarjeta de crédito- en el momento de la reserva, que sin duda no será una medida popular, pero sí un medio de hacer frente a los caraduras, aunque también pagarán justos por pecadores. | José L. Conde

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