Luis Gutiérrez | Foto: Estanis Núñez

Luis Gutiérrez | Foto: Estanis Núñez

Entrevista con Luis Gutiérrez, escritor y periodista especializado en vinos

Luis Gutiérrez es un apasionado del mundo del vino que le ha llevado a escribir Los nuevos viñadores, una nueva generación de viticultores españoles, que le dedica un capítulo a los vinos que elabora el grupo Envínate, en el que está integrado el tinerfeño Roberto Santana, en zonas como Taganana, Santiago del Teide y La Orotava. Gutiérrez, escritor, periodista y catador de Robert Parker en España, Argentina, Chile y Jura visitó Tenerife recientemente  donde nos contó, entre otras cosas de su libro, que habla “de historias, de gente, de paisajes, de gastronomía, de la locura del vino que nos vuelve locos a los que nos metemos en esto y que pudiera leer mi madre, que le está gustando mucho”.

- ¿Qué te parecen los vinos de Tenerife y más concretamente los de Envínate que son peculiares y con uvas de fincas que se han recuperado?

“Yo siempre digo que no me gusta generalizar. Las regiones, los sitios, los viñedos tienen potencial, pero ese potencial no existe si no hay alguien que lo entienda y que sea capaz de llevar ese viñedo a la botella. Por eso no me gusta generalizar, damos puntuaciones para poner cada uno dentro de una jerarquía; generalizar no está bien porque siempre hay un poco de todo. Cada vez va a habiendo más cosas, se está mejorando, hay más conocimiento, la gente tiene más experiencia, se viaja mucho más, se prueban vinos de otros sitios… Yo creo que la gente se va abriendo de mente y lo que está pasando aquí en Canarias, que creo que empezó con Roberto Santana, es lo que están haciendo otros tantos cada vez más: recuperar las tradiciones las variedades locales, el carácter único de los sitios y ofrecer vinos que no se pueden repetir en ningún otro lugar del mundo. Lo cual incluso comercialmente es una ventaja; si tú estás haciendo un vino que es igual que otro al final vas a competir en precio y siempre va a haber alguien que lo haga más barato y ahí tienes un problema. Pero si estás embotellando el paisaje de Taganana eso es muy importante”.

 

 “A mí lo que me gusta del vino es la diversidad y tenemos un potencial tremendo” | Foto: Estanis Núñez

“A mí lo que me gusta del vino es la diversidad y tenemos un potencial tremendo” | Foto: Estanis Núñez

“A mí me fastidia mucho cuando me dicen no bebo vino porque no entiendo, pero qué hay que entender. Me gusta o no me gusta”

- ¿Esta recuperación tiene que ver con la tendencia de los nuevos vinos?

“Yo pienso que, en España, por la historia del país de dónde venimos, de la situación política, de un país que era más bien pobre, aislado, el vino era parte de la alimentación, de la dieta de subsistencia, no era cultura, ocio… Pienso que hemos estado en una situación parecida a países como Chile o Argentina que no tienen esa tradición cultural como Francia en la que la gente tenía bodegas y guardaba añadas eso en España prácticamente no lo hemos tenido. Y luego nos pasó -tal vez es del carácter español- que nos cuesta creernos lo que tenemos y siempre nos parece que lo nuestro es menos. De hecho, cuando llegaron las variedades francesas las llamábamos mejorantes, como si lo que teníamos aquí no valiera y había que traer cabernet, chardonnay y no sé qué porque parecía el futuro, y la garnacha o la monastrell no servían… Y aquí en Canarias había gente intentando hacer un Ribera del Duero en un clima subtropical con variedades que no tienen color, con suelos volcánicos… pues no salía. Y entonces la gente decía ‘es que los vinos de Canarias no valen.’ No valen para hacer un Ribera del Duero. Muchas veces estamos buscando la fórmula que no existe. Después de dar muchos bandazos, la tendencia actual es centrarse en quitar todas las cosas que tapan y dejar todos los sitios para que se vean en el vino. No creo que sea una moda, sino el camino”.

- ¿Cómo defines los vinos que elabora Roberto Santana?

“Vinos que expresan el sitio, la añada y las uvas su origen. A mi si en una etiqueta de vino pone un sitio y un año quiero que refleje eso y creo que eso es lo que son”.

“Nos cuesta creernos lo que tenemos y siempre nos parece que lo nuestro es menos” | Foto: Estanis Núñez

“Nos cuesta creernos lo que tenemos y siempre nos parece que lo nuestro es menos” | Foto: Estanis Núñez

- ¿Es un proyecto para pocos bodegueros?

“Bueno, el vino en general es una pirámide y aquí tienes unos pocos vinos de altísima calidad, luego unos más asequibles que puedes beber todos los días y puedes terminar con los vinos a granel. Obviamente tiene que haber vinos para cubrir distintos segmentos de público; a los que estamos locos por el vino gastarnos un dineralen un vino nos parece normal, a la gente normal eso le parece una locura. Tiene que haber vinos para todos los públicos y para distintos momentos; hay veces que te apetece beber el blanco, otras el tinto, con más cuerpo, con menos; más viejo más joven, depende de lo que comas. Ahora que hace calor, espumosos, y en invierno pues vas a querer un tinto potente. Lo más bonito del mundo del vino es la tremenda diversidad que hay. En esta época de fórmula, de seguir a los que tienen éxito e imitarlos, me parece muy aburrido, porque es intentar hacerlo todo igual cuando lo que me gusta a mí es la diversidad y tenemos un potencial de diversidad tremendo. En las islas, dentro de cada una de ellas, en el resto de las regiones. Es lo que hemos intentado demostrar en el libro, la diversidad tan tremenda que hay de paisajes que dan vinos completamente distintos”.

- ¿Envínate es el proyecto de cuatro amigos que se unen para elaborar vinos en diferentes puntos de España es una buena fórmula?

“Si tú puedes trabajar con tus amigos es una maravilla. El problema de los socios es sortear los problemas. Pero, por ejemplo, el fotógrafo del libro, Estanis Nuñez, es amigo desde hace 30 años, trabajando disfrutamos como niños”.

-A veces se nos echa en cara que no hacemos patria consumiendo vinos de aquí…

“Todo tiene su lado bueno o malo. No te debes encerrar en solo probar lo de aquí porque entonces te pierdes un montón de cosas que hay fuera. Pero también es muy triste si desprecias lo tuyo, eso que te decía de no creer en lo nuestro, que se está superando. Empezamos a creer en lo que tenemos. Y luego viene gente de fuera y alucina con lo que tenemos, que realmente tiene un valor tremendo”.

- ¿Hay alguna manera de convencerlos?

“Bueno, lo primero es que a la gente le guste lo que beba y que le dé placer. Para mí el vino es disfrutar y compartir. Y pienso que también hemos complicado mucho el mundo del vino, muy exclusivo, con un lenguaje recargado y a la gente la asustamos. Hay que hacerlo más accesible, más normal. Nosotros somos dentro de nuestra locura, gente normal, nos pasa lo mismo que a todo el mundo tenemos hipoteca, hijos que van a la universidad, y tus padres son mayores… Y debería ser algo cotidiano, no excepcional. A mí me fastidia mucho cuando me dicen no bebo vino porque no entiendo, pero qué hay que entender. Me gusta o no me gusta. Después a partir de ahí hasta el infinito te puedes complicar hasta el punto de pisar el terreno, conocer las uvas de ese vino que te ha vuelto loco… Eso a mí me pasa. nos pasa a unos pocos porque si no estaría el mundo lleno de locos. Pero hemos asustado a la gente, los jóvenes están alejados del vino que ven como de personas mayores o muy estirado, no para divertirse”. | José L. Conde

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