Alfonso Torrente, José Ángel Martínez, Laura Ramos y Roberto Santana “reinventan los vinos canarios”

Alfonso Torrente, José Ángel Martínez, Laura Ramos y Roberto Santana “reinventan los vinos canarios”

El escritor y periodista dedica un capítulo del libro ‘Los Nuevos Viñadores’ a la labor que hace en Tenerife el grupo Envínate

“El potencial vinícola de las Islas Canarias es tremendo. Hay suficientes variedades para producir una gran diversidad de estilos de vinos, gracias a la proximidad del mar y la diferencia de altitudes debido a lo montañosas que son las islas. Hay condiciones para producir vinos diferentes y de marcada personalidad, lo que en el actual panorama mundial representa una clara ventaja competitiva. Por eso extraña que a nadie se le hubiera ocurrido explotarla antes”.

Este texto está extraído del libro Los nuevos viñadores. Una nueva generación de viticultores españoles que ha escrito Luis Gutiérrez, escritor y periodista especializado en vinos, catador y representante en España de Robert Parker’s Wine Advocate. El libro lo acompaña con las fotografías de Estanis Núnez, lo edita Planeta Gastro, y la fotografía de portada es de un paisaje agreste como es el viñedo Margalagua, en Taganana (Tenerife), donde el grupo Envínate elabora unos vinos prodigiosos.

Luis Gutiérrez ha dedicado, junto al fotógrafo, dos años de su vida a elaborar este libro que recoge catorce perfiles de viñadores, que cubren la mayoría de la geografía vitícola española. No hay taninos, ni añadas, ni puntos, ni notas de cata. Solamente está el lado humano muchas veces obviado y el contexto de lo que hay en la botella.

Portada del libro

Portada del libro

El primer capítulo está dedicado a Tenerife, a su terroir y a los vinos que el grupo Envínate elabora en la isla. Para Gutiérrez son los nuevos viñadores de la isla que coinciden estudiando en la Universidad de Miguel Hernández de Alicante y montan una consultoría vinícola en la que elaboran algunos de los vinos más rompedores y reinventan los vinos canarios”. Envínate está integrado por el gallego Alfonso Torrente, el albaceteño José Ángel Martínez, la murciana Laura Ramos y el tinerfeño Roberto Santana. Estos “fanáticos” elaboran vinos, entre otras zonas, en sus lugares de origen, pero Gutiérrez se centra precisamente en la labor que desarrolla en Tenerife. Sobre Santana destaca su trabajo, que acabó en 2016, como enólogo en Suertes del Marqués, en La Orotava, unos asombrosos viñedos de la familia propietaria encabezada por Jonatan García, donde se inició la “revolución” de los vinos canarios. El potencial estaba ahí, pero necesitaba que alguien lo sacara de su letargo, de ahí creó, junto a los dueños de la bodega, el “soberbio El Ciruelo”.

Este fue el “pistoletazo” de salida de una nueva vía de expresión del terruño en el Archipiélago, camino al que se unieron después los propios Envínate, se enganchó Matías i Torres, en La Palma, y Borja Pérez, con sus Ignios Orígenes, también en la isla de Tenerife.

Si hay algún lema que une y da fuerza a Envínate es precisamente una frase que repiten hasta la saciedad. “Hacemos vinos como los que nos gusta beber a nosotros, con personalidad, con frescor, sin excesos, que den placer y que representen el lugar del que nacen”.

Este grupo vinícola trabaja actualmente en tres zonas bien diferenciadas en Tenerife. Una de ellas es en Taganana, una zona que descubrieron gracias a un amigo historiador que revisando unos textos antiguos les indicó donde se han encontrado de siempre los mejores viñedos de la isla. Para Gutiérrez esta zona “es un espectáculo entre surrealista y dantesco, viñas imposibles y retorcidas, rusticidad a más no poder y rocas que parecen talladas por Gaudí con ayuda de Miró”.  Otra zona donde trabajan es en Santiago del Teide, a unos 1000 metros de altitud, donde elaboran Benje, nombre guanche que significa Pico Viejo. Y su última aventura en La Orotava, que vinificarán por primera vez.

Los viñedos de Taganana, un descubrimiento que quita el hipo. Luis Gutiérrez ha querido dar cuenta en este libro de la aparición de una nueva generación de viticultores, de viñadores que están elaborando algunos de los mejores vinos de España, aunque todavía no lo sepan. Viajan, beben, comen, disfrutan, se cuestionan lo establecido, prueban, se atreven, se equivocan, aprenden y mejoran. Pero sobre todo les une una palabra: pasión. Sus vinos intentan reflejar el paisaje, el sitio del que provienen, y las tradiciones de sus zonas de origen. Hacen vinos en zonas menos tradicionales que estaban escondidos y nadie había encontrado, como las de Taganana, que “quitan el hipo”, dice Gutiérrez. | José L. Conde

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